LUIS ALBORNOZ

Prensa

"Magic at the end of the earth". Magia al fin de la tierra

Trad.:

Cualquier persona que no sea del norte de Chile, probablemente no hubiese reconocido el nombre Copiapó, pero en 2010 eso cambió. Esta pequeña ciudad minera fue impulsada al escenario mundial cuando 33 mineros que quedaron atrapados 23.000 pies bajo tierra (setecientos metros) lucharon por sus vidas durante 69 horrorosos días antes de ser rescatados ante una ansiosa audiencia televisiva global.

Copiapó, una ciudad de difíciles condiciones en el desierto de Atacama –el lugar más seco sobre la Tierra- podría parecer como una locación inadecuada para un festival de magia, pero eso es exactamente lo que ha ocurrido allí durante los últimos siete años, gracias al gigantesco esfuerzo de un hombre: Luis Albornoz. Quizá la hazaña más asombrosa es como Luis convenció a las autoridades de que lo que Copiapó realmente requería era un festival de magia con financiamiento de la ciudad.

Para Atacamagica 2012 la ciudad proveyó del hermoso teatro del Centro Cultural de Copiapó, junto con la capacidad de contratar a Dani DaOrtiz de España, Roberto Mansilla, Radagast y Federico Fornasari de Argentina; Ricardo Harada de Brasil y Tina Lenert y Mike Caveney de Estados Unidos.

Mientras se desarrolla el evento en tres días, es imposible no notar un número de inusuales aspectos. Los congresistas, alrededor de setenta, eran notablemente jóvenes y entusiastas. Había tres dealers en el salón destinado para ello, que estaban pocas veces abiertos y cuando estaban, pocas transacciones se hacían. El foco de la convención eran la teoría mágica, la filosofía y la historia. Sucedía que todos los congresistas asistían a todas las conferencias y que la mayoría de los magos expositores no tenía nada que vender después de las conferencias. Aquí no se ensalzan los shows de dealers, el tema es el arte mágico. Al término de las competencias de close up y escenario, todos los congresistas fueron invitados a unirse a los competidores y escuchar a los jueces –que eran los magos contratados-, quienes analizaban las presentaciones y hacían críticas constructivas.

Las entradas a las galas eran gratuitas, de manera que el teatro estaba siempre lleno, con gente parada atrás y sentada en pasillos y escalinatas. Sería difícil encontrar audiencia más entusiasta en otra ciudad. Y cuando el festival terminó, no lo hizo la diversión. El día siguiente, un gran grupo de los magos y congresistas viajaron en masa una hora por el desierto, hasta la costa del Pacífico y disfrutaron de un excelente almuerzo contemplando la vista de Bahía Inglesa.

Satisfecho con el éxito del encuentro de 2012, Luis ya está trabajando en el festival del próximo año. Más que ninguna otra cosa, a Luis le gustaría que Atacamagica creciera en tamaño y estatura, con la esperanza de que un día la ciudad de Copiapó será conocida tanto por su festival de magia como por sus valientes mineros.

Mike Caveney

Edición de enero 2013 de la prestigiosa revista Magic Magazine, USA

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